MAS LIMITES MENOS LIMITACIONES

Cuando de poner límites en la vida se trata, que no nos detengan las limitaciones.  Definir qué nos gusta, qué aceptamos, hasta dónde cedemos y cómo protegemos nuestra integridad física y emocional es algo fundamental para tener una vida equilibrada y emocionalmente sana.  Los límites hablan de nuestra identidad personal, de lo que estamos dispuestos a hacer y hasta donde somos capaces de entregarnos a una causa o persona sin afectar nuestra integridad; cada persona define sus propios límites y éstos son totalmente válidos, como actores principales de nuestra vida, somos los únicos responsables de definir hasta dónde somos capaces de reaccionar y asumir nuestros compromisos. Algunos quieren inspirarnos a ir más allá de lo que estamos dispuestos a hacer, nos invitan a romper los límites y dar más del 100 para lograr las metas, este puede ser un loable propósito para que seamos mejores y logremos alto desempeño, sin embargo, cada quien define cuál es el sentido de su vida y a qué le quiere apostar.  No es una carrera es la vida.

¿A qué deberíamos poner límites?

  • A lo que nos roba la energía positiva y la tranquilidad, aquellas personas o situaciones que nos perturban y no nos permiten vivir tranquilos. Seguramente te has encontrado alguna vez en la vida con personas que en cada encuentro te hablan de lo terrible que es el mundo o aquellos que se quejan de todo lo que les ocurre, otros que critican todo lo que haces, en fin, cualquier persona que tenga una visión negativa de la vida nos puede sumir a nosotros también en una espiral de negativa, a este tipo de personas hay que ponerles límites en nuestra vida.
  • A quienes afecten nuestra integridad física o mental. Debemos evitar a toda costa permanecer en una relación de víctimas y victimarios, en el momento que alguien o algo esté en contra de nuestros valores, debemos actuar como protagonistas de nuestra vida y defender lo que somos y lo que creemos.
  • A quienes nos imponen sus prioridades.  Tal vez, una de las palabras más difíciles de decir para algunos es “NO”; esto lo he observado cuando converso con personas,  que están agobiadas por tareas que no les corresponde o relaciones en las que no quieren estar, han dejado a un lado el poder de la negación, porque consideran que si lo hacen, pierden valor ante los otros; nos hemos acostumbrado a ver el NO como algo negativo no como una negativa a algo que nos puede generar problemas a futuro;  cuando decimos NO,  ponemos un límite; es mejor un NO responsable a un SI con sufrimiento o incumplimiento,  esta es una palabra que nos puede ahorrar muchas cargas innecesarias.

Las limitaciones en cambio sí que las debemos eliminar de nuestro camino, debemos trabajar con toda nuestra fuerza para vencerlas, porque están en nuestra mente y dependen totalmente de nosotros mismos.

¿Qué hacer para eliminar las limitaciones?

Reconocer nuestras fortalezas.  Trabajar desde nuestras fortalezas, ayuda a mejorar la percepción que tenemos sobre nosotros mismos.