La Escucha

La escucha es una  de las competencias más importantes que cualquier persona puede desarrollar.  Una buena habilidad para escuchar  redunda en mejores relaciones interpersonales,   facilita el aprendizaje y la transformación personal para lograr un mejor desempeño,  bien sea en la vida laboral, académica, personal o social.

Cuando aprendemos a escuchar al otro, le damos valor a la relación y por lo tanto otorgamos respeto a la dignidad humana . Escuchar bien, va más allá de oír, tenemos mucho ruido a nuestro alrededor, el oído capta todo el tiempo, pero quien realmente desarrolla la capacidad de escuchar, tiene la posibilidad de percibir no solo con su oído sino con todos los sentidos y emociones de su cuerpo.

Las personas que desarrollan esta capacidad,  permiten que el entorno impregne su ser y  se abren la oportunidad de recibir el conocimiento que cada ser está dispuesto a entregarle. Escuchar es entonces, permitir que el universo nos entregue su sabiduría para enriquecer nuestra propia vida.

Nuestra mente todo el tiempo está elaborando pensamientos, algunos de ellos son maravillosos y nos ayudan a ser creativos e innovadores, sin embargo, existen otros momentos en los cuales, nuestra mente nos juega una mala pasada y nos llena de pensamientos limitantes que se encargan de paralizarnos o acabar con nuestra autoestima. Debemos estar muy atentos a escuchar nuestros pensamientos y  los juicios que hacemos de nosotros mismos en las conversaciones personales.  La célebre escritora, Sor Juana Inés de la cruz en su dialogo interno llamaba a su mente “loca de mi casa” y es que es precisamente nuestra mente, la que generalmente domina y gobierna en nuestro cuerpo, por lo tanto, debemos decidir si le damos a nuestra loca un discurso poderoso e inspirador o limitante y destructivo.

Los bloqueos para escuchar suelen tener su origen en las limitaciones personales, en  los paradigmas sociales y en las historias que nos hemos contado desde niños. Cerramos la capacidad de escucha, cuando poseemos un ego tan grande y auto suficiente, que nos lleva a desechar el conocimiento que los otros pueden entregarnos para enriquecer nuestro propio ser.

Perdemos  capacidad de escucha, cuando estamos tan ocupados con los pensamientos, que no somos capaces de percibir lo que ocurre en nuestro entorno, caminamos  como zombies, sin permitir que la vida nos ilumine con su brillo.