DE LAS PIRÁMIDES A LA COLABORACIÓN

Las estructuras piramidales son comunes en las empresas que operan con una dirección radial donde priman las jerarquías y el manejo del poder, donde las decisiones importantes son dirigidas al jefe directo del empleado en lugar de la persona mejor posicionada para tomarla, sin importar su posición. Este tipo de conformación empresarial propicia que las empresas se vuelvan lentas en la toma de decisiones y que genere desgaste administrativo.

Las empresas que han evolucionado hacia estructuras más planas y con mayor empoderamiento de los colaboradores en cada uno de los niveles ayuda a desarrollar la capacidad de tomar decisiones rápidas en su fase inicial. El reto al que se enfrentan las organizaciones es tomar decisiones rápidas, colaborativas e interdisciplinarias, evitando la burocracia y las trabas administrativas. La creación de valor en la actualidad es el producto del trabajo de los equipos de proyecto.

Cuando las empresas migran a un modelo radial, logran que las áreas sean orientadas a la creación de resultados incentivando a cada integrante del equipo para tomar las decisiones que deba y pueda tomar en su puesto de trabajo.

El mundo moderno se mueve cada vez más rápido, el mercado no da espera. Así que las empresas siguen esperando a que el jefe diga si se puede hacer, se están quedando estancadas en el pozo de los sueños.

Estas nuevas formas de trabajo requieren cambios que no solo abarcan la estructura organizacional, se debe modificar también los procesos de toma de decisión, el modelo de liderazgo y los incentivos. Los líderes que se enfrenten a estas nuevas estructuras radiales deben desarrollar competencias que les permitan gestionar los equipos y ayudarlos a lograr mayor empoderamiento.

  1. Confianza. Es la base para que los equipos de trabajo tomen el control de sus actividades y se responsabilicen de las decisiones que deben tomarse en cualquier momento de la actividad. Confiar implica tener la certeza de que hacen lo que es necesario y que si por algún motivo esto no resulta, pueden decir tranquilamente que algo pasó y tomar cursos de acción que permitan corregir el rumbo tomado.
  2. Aceptación del error. Entender el error como una oportunidad de aprendizaje, es fundamental para que los equipos sean capaces de tomar decisiones, aceptar sus errores cuando se equivocan y tomar acciones para que estos no se vuelvan a presentar.
  3. Colaboración. Entender que solo podremos lograr resultados si tendemos puentes que permitan el trabajo colaborativo.

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Imagen Cortesía de Pixabay.com

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