COMPETENCIAS PARA EL TRABAJO EN LA REVOLUCIÓN DIGITAL

 

” Vamos a contratar a personal más especializado todavía, pero también debemos seguir aprendiendo. Si no lo hacemos y nos conformamos con nuestro negocio principal, los cambios se producirán sin nosotros, nuestros conocimientos se quedarán atrasados deprisa y estaremos en peligro” JB

 

Los avances tecnológicos, el cambio climático y las nuevas demandas demográficas están generando un fuerte impacto sobre las competencias básicas y el conocimiento de los trabajadores que aspiran ingresar al mercado laboral del futuro y por supuesto para los que ya se encuentran laborando.

El futuro del trabajo demandará el desarrollo de competencias laborales que se ajusten a las exigencias de las nuevas formas de trabajo que nos están ofreciendo los avances tecnológicos, esto unido a la urgencia de tener un mundo más sostenible ambientalmente. En este sentido es necesario capacitar a los empleados y a la nueva generación de trabajadores en las competencias básicas que les permitan aprovechar las oportunidades tecnológicas, facilitando una formación dinámica a lo largo del ciclo de vida, asegurando que los empleados sigan el ritmo de la digitalización y sean flexibles para asimilar de forma rápida los factores de cambio que están afectando su entorno laboral y los espacios de trabajo.

Los cambios tecnológicos impactan los procesos que se realizan constantemente, por lo tanto surge la necesidad de capacitación continua de los empleados que realizan dichas tareas y se deben ajustar los programas de formación y entrenamiento para asegurar la permanencia de los empleados actuales en los puestos de trabajo. La digitalización y la robotización incrementan la necesidad de capacidades técnicas y también de análisis y resolución de problemas para poder acercar las empresas al mundo de la innovación. Por su lado la preocupación por un mundo más limpio estará impulsando nuevas oportunidades de trabajo en  temas relacionados con la creación responsable y la innovación en temas que tienen que ver con el uso eficiente de los recursos energéticos, la producción de energía limpia, el reciclaje, la reutilización, la comercialización de elementos que tengan un sello ambiental y de responsabilidad social.

Frente a este panorama es un hecho que seguirán tomando relevancia las carreras relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería, la estadística y las matemáticas. Pero además de capacidades técnicas, se requerirán capacidades que permitan entender cómo se puede optimar el uso de la tecnología. Se requieren líderes que sean capaces de comprender al ser humano, la resistencia que puede tener al cambio y la forma como se estará comunicando a con la tecnología, el entorno social y su nueva forma de trabajo en un mundo digital.

En este sentido es relevante que las empresas ajusten sus programas de formación y entrenamiento para ofrecer una educación continua y más relevante a sus colaboradores. Las Universidades y colegios deberían estar repensando el modelo académico; se requiere una revisión urgente al método de enseñanza tradicional en aulas encerradas, con clases magistrales y evaluaciones individuales donde no se privilegia la cocreación y la  colaboración. Los entes que ofrecen financiación para la educación y el gobierno tiene una gran oportunidad de presentar estrategias de fomento que faciliten espacios de desarrollo a fin de que las personas podamos acceder a una formación permanente.

 

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