Ligeros de Equipaje

La vida es un constante cambio,  todo el tiempo estamos experimentando y viviendo situaciones que generan transformación;  si el cambio es tan cotidiano,  ¿cuál es la razón por la que somos tan renuentes a aceptarlo?,   si el cambio es parte de la vida misma,   ¿por qué nos genera tanta frustración?;  el origen de gran parte del  sufrimiento que experimentamos los seres humanos,  radica en la resistencia a afrontar los cambios,  en la dificultad para renunciar a situaciones que nos están incomodando,  en  la incompetencia  para decir “NO”.

Vivir ligeros de equipaje,  es alivianar  el peso que tenemos encima;   vaciar lentamente la maleta que llevamos encima y que  se ha  ido llenando en el transcurso de la vida;  esa maleta es un contenedor  que en algunas ocasiones está lleno de miedos, angustia,  avaricia, resentimiento o resignación;   las anteriores emociones son nocivas y generan un peso tan grande,  que puede llevarnos a la enfermedad física y mental.

Herramientas para ir ligeros de equipaje.

Una herramienta que nos puede ayudar a aligerar  esta maleta que cargamos es aplicar “La teoría del vacío“,   la cual invita a sacar cosas que no usamos o no necesitamos,  para permitir que entren nuevas cosas a ese espacio;  esta herramienta  la podemos utilizar  tanto para las cosas físicas como para lo mental y emocional. Un ejemplo de aplicación de esta herramienta es con los juguetes de los niños;  quienes somos padres de niños pequeños,  sabemos lo   que ocurre en el cuarto de juguetes,  donde encontramos muñecos, legos, carros, tapas, canicas, cartas,  infinidad de cosas que  se acumulan y en ocasiones parece que se reproducen; he implementado con mis hijos una práctica depuración de juguetes, la cual realizamos en fechas cercanas a cumpleaños, día del niño y  navidad,      fechas en las que ellos esperan recibir nuevos juegos,  nuestro lema es:  “Hay que sacar para que entren nuevos juguetes”,  ellos han entendido que entre más juguetes donen,  más posibilidad tendrán de que lleguen nuevos juegos a su espacio;  igual practica realizamos con los otros armarios que existen en la casa,  se llenan de tantas cosas que no se usan y terminan archivadas,  cosas que a otros les pueden hacer mucho bien. Con una sencilla practica como esta,  vamos alivianándonos de trastos viejos,  y dando la oportunidad de  que otras cosas nuevas  lleguen a nuestros espacios;    estas prácticas según la cultura oriental,  ayudan a mover la energía,  para permitir que  nueva energía vital llegue  a nuestros espacios.

Así como nuestros espacios físicos se llenan de cosas en ocasiones poco útiles, en  nuestro contenedor interior  también llevamos muchas emociones que no nos sirven  y que al tenerlas allí por tanto tiempo nos hacen daño;   hay que sacarlas para que nuevas emociones llenen nuestra vida.

Una  herramienta de las más poderosas  que podemos utilizar para alivianar la carga emocional que llevamos en nuestro contenedor interior es el PERDON.   El perdón nos ayuda a  vivir ligeros de equipaje,  porque nos permite estar en paz con nosotros y con los que nos rodean.  Cuando alguien nos abandona o nos hiere,  el dolor que sentimos es legítimo y hay que vivirlo en su momento,  pero si lo dejamos en nuestro interior para siempre,  nos hacemos mucho  daño a nosotros mismos;  perdonar a esa persona que sentimos  nos  hizo daño y   perdonarnos a nosotros mismos,  es una gran liberación.

Otra  herramienta que podemos utilizar,  es  vivir en tiempo presente y soltar lo que ya no necesitamos,   estar consciente del mundo  que estamos viviendo. Quien se queda pensando en la   historia que vivió,  en la persona que le causó dolor, en la oportunidad que dejó pasar,  en el empleo que ya no tiene,  en el dinero que se fue, en los amigos que ya no están,  en la vida que vivió;   se pierde de  nuevas y mejores cosas.  La invitación es a soltar,  suelta el pasado,  vive el presente.   La  vida nos va proporcionando lo que vamos necesitando, eso sí,   debemos estar listos para recibir lo que nos van a dar y  con una maleta tan llena,  es posible que se nos queden cosas maravillosas por recibir. Aligeremos la maleta para que  así nuevas posibilidades lleguen a nuestra vida.

 

Vivir el presente

Hoy tomé la decisión de vivir el presente…..; esta es una de las declaraciones más poderosas que puede realizar el ser humano; el  gran poder de esta declaración,  consiste en la capacidad de ejecución, en la posibilidad de generar acción;  la acción   solo se pueden realizar en  presente; no puedo realizar cosas en el pasado ni en el futuro, solo las puedo hacer en el presente;  podríamos inventar la máquina del tiempo, para devolvernos o adelantarnos a una fecha específica,  y si así fuera también estaría en el presente,  me devolvería en el tiempo y viviría en un tiempo presente diferente;  el futuro está determinado por la acción en el presente y solo cuando tomo la decisión de vivir el presente,  puedo realizar acciones que permiten construir el hoy para el  futuro;   una vida sin acción genera la frustración de no haber hecho nada en el pasado y el peso de ese pasado es una carga muy dolorosa para algunas personas;  solo cuando se toma acción sobre algo se puede encontrar la solución a un problema o a una encrucijada del alma.

¿Cuánto tiempo dedico a vivir en el pasado?

¿Qué cosas del pasado me causan dolor?

¿Qué me cuesta soltar?

¿Qué cosas del presente no me tienen satisfecho?, ¿Qué hice o dejé de hacer en el pasado para tener estas cosas que no me tienen satisfecho?

 

El pasado ya no existe,…..

El pasado ya no existe,  se me ha ido de las manos,  pasó y me dejó una huella que me determina;  una huella que me hace reaccionar frente a las situaciones que vivo en el    presente;    es un tiempo que se fue y no podré recuperar,  las acciones que realicé en el pasado me determinan en el presente,  soy el resultado de las decisiones que tomé:  la carrera que elegí estudiar,  el empleo que elegí tener, los amigos con los que compartí, los sitios que visité,  cada vivencia del pasado  forma un cúmulo de experiencias y vivencias que me  constituyen en el  ser  que soy,  y me hacen  reaccionar o  tomar las decisiones que tomo en el presente; sin embargo el pasado ya no está,  la huella que dejó es el resultado de la decisión que tomé en ese tiempo que  fue presente.  El día pasado fuera bueno o malo, ya pasó,  y hoy no puedo hacer nada para recuperarlo,  para cambiarlo o para tomar decisiones diferentes.  Los éxitos del pasado me  han generado el bienestar de hoy, los fracasos del pasado me han proporcionado el aprendizaje de hoy,  por lo tanto la maleta del pasado la voy a soltar para poder vivir los nuevos aprendizajes y experiencias del presente.

¿Cuánto tiempo dedico a vivir en el futuro?

¿Qué cosas estoy soñando y qué estoy haciendo hoy para conseguirlas?

¿Qué de mi presente no me gusta,  y que estoy haciendo para cambiar mi futuro?

…..el futuro no ha llegado….

El futuro es una promesa que se construye en el presente,  invertimos mucho tiempo a pensar  en el futuro,  desde niños nos enseñan a pensar en el futuro,  a soñar y a realizar cosas para asegurar el futuro,  ahorramos para el futuro, estudiamos para el futuro, trabajamos para el futuro y en algunas ocasiones dejamos de vivir el hoy para estar en el futuro; hoy me he tomado la decisión de vivir el presente,  de construir en el presente sin dejar e soñar,  a vivir el tiempo  presente,  a estar  en  conexión con mi tiempo.

…..el presente es un regalo”.

El presente, es el regalo que tengo hoy,  es el día que me han dado para vivir,  solo tengo el hoy para hacer que el futuro sea lo esperado,  solo tengo el hoy para hacer que los sueños se conviertan en  acciones para hacerlos realidad.  La acción es la única opción que tengo para volver realidad mis sueños, y esta solo es posible de realizar en el presente, por lo tanto voy a vivir el momento presente. Hoy he  tomado la decisión de disfrutar este reglo,  hoy vivo el presente.

El pasado ya no existe, el futuro no ha llegadoel presente es un regalo”.

 

Sentido de Propósito

Tener un sentido de propósito en la vida y  encontrarle  sentido a lo que hacemos,       ayuda a estar cada vez más cerca de la felicidad;     el ser humano alcanza altos niveles de satisfacción en los momentos que tiene un sentido de contribución  con un   propósito o una causa;  sentir que aportamos a la sociedad, es algo que genera emociones positivas en la mayoría de las personas. En el entorno laboral,  las personas que tienen un  sentido de Propósito, generalmente alcanzan un alto desempeño, se ven más felices y  tienen mejor relacionamiento. Por esto pienso que  encontrar el sentido de nuestras vidas y darle sentido a lo que hacemos,  genera un gran bienestar,  nos hace   sentir que somos parte de algo más grande que nosotros mismos, encontrar que hacemos parte de algo que nos supera  nos impulsa a trascender,  a mirar más allá de nuestras propias limitaciones para alcanzar metas que llenan de satisfacción  y bienestar.

 

Trascender tiene su origen (Trans más allá y scando escalar), que significa atravesar los límites.  La máxima expresión del sentido de propósito es  disfrutar lo que se  hace,  alcanzar el máximo potencial,  ponerlo  al servicio de la sociedad,  es lo que hace al ser humano trascender.

 

En momentos de crisis fuertes,  derivadas de enfermedades o de algún desastre inesperado, algunas personas toman la decisión de buscar su sentido de vida y dedicar sus  últimos días o como dicen algunos su segunda oportunidad, a vivir  intensamente apegados a su propósito;  la muerte en estos casos le confiere sentido a la vida;    “Porqué esperar a que la vida nos ponga en la línea de fuego,  para tomar la decisión de definir nuestro propósito de vida y dedicarnos a lo que queremos?”. 

 

El sentido de vida es único para cada persona,    cada quien lo busca en su interior;  no existen recetas mágicas ni profesionales que tengan la  fórmula secreta para que tengamos una vida plena y feliz.    Encontrar el sentido de vida es  una tarea personal e intransferible,  que requiere reflexión y preguntas profundas sobre la existencia,  los gustos más ocultos,  los sueños y aspiraciones,  las emociones y lo que a cada quien le hace feliz.

 

Algunas preguntas que nos pueden ayudar a construir nuestro sentido de propósito.

 

  • ¿Qué es lo que disfruto hacer, más que cualquier otra cosa en la vida?
  • Si mi vida fuera la ideal.  
    • ¿Qué estaría haciendo?
    •  ¿Dónde estaría haciendo lo que me gusta hacer?
    • ¿Con quién trabajaría?,
    • ¿Cuál sería mi nivel de responsabilidad?
    • ¿Qué clase de competencias tendría?
    • ¿Qué estilo de vida tendría?
    • ¿Cómo sería mi familia ideal?
    •  ¿Qué me falta hacer para alcanzar mi vida ideal?