Postularse a un cargo tiene dos posibilidades que te acepten y continúes o que te rechacen en cualquier etapa del proceso, por lo tanto, arriesgarte al rechazo no es una mala idea; si ya tienes el NO asegurado por qué no arriesgarse y darlo todo por un SI; lo importante es prepararte para que cuando las cosas no resulten tal como lo esperabas, puedas reaccionar con madurez y sensatez,

Así que, si te rechazan, puedes utilizar este plan de acción que te permite dejar atrás lo ocurrido y volver a empezar.

  • Trata de fluir con tus emociones y canalizarlas en sentimientos positivos. Agobiarse o desanimarse solo genera una espiral de negativismo que afecta tu desempeño en procesos futuros. Recuerda que no existen imposibles, es cuestión de tener persistencia.

 

  • Trata de buscar una retroalimentación sobre el proceso. “Entiendo que no continúe en el proceso; ¿será posible me cuentes qué pudo hacer para mejorar en los procesos futuros?”

 

  • Aprende a retirarte. Es normal sentir enojo o frustración ante una negativa, pero debes enfocarte en mantener unas palabras de cierre profesionales. “Muchas gracias por tomar el tiempo de entrevistarme y conocerme”.

 

  • Evalúa tu desempeño y aprende. Revisa cada momento del proceso o de la entrevista y responde las siguientes preguntas: ¿Qué hiciste bien y lo volverías a hacer?, ¿Qué harías diferente?, ¿Qué de lo que hiciste, evitarás hacer en un nuevo proceso?

 

  • Respira y tómate un descanso. Tus familiares y amigos no tienen por qué ser responsables de tu desahogo emocional producto de un rechazo, así que regálate un tiempo para recuperar la confianza y auto estima, solo así podrás conectarte positivamente con tu próxima búsqueda.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *