DICIEMBRE – ÉPOCA PARA MANTENER ACTIVA LA BÚSQUEDA

Se acercan las vacaciones,  algunos opinan que esta es una época nefasta para encontrar un nuevo empleo. La realidad es que el mercado laboral se mueve todos los días del año y en diciembre también se busca talento, incluso resulta más difícil contactar al talento idóneo, porque los candidatos dejan de revisar las ofertas y disminuye la postulación a los cargos que se publican; así que, si estás en búsqueda activa de empleo, esta puede ser una época en la que encuentres mayores oportunidades.

En tiempo de vacaciones resultan muchas ofertas para empleos temporales y también para otros que pueden ser más perdurables.

  • Opciones de empleo por temporada de fin de año, esta es una oportunidad que aprovechan mucho los jóvenes que están realizando sus estudios profesionales y les viene bien emplearse por la temporada. Aunque puede parecer un trabajo de paso, esta suele ser una muy buena opción para empezar a desarrollar las competencias laborales y de paso ir tejiendo la red de contactos que a futuro puede representar un empleo más estable y con proyección.
  • Posibilidad de cubrir vacantes de forma temporal debido a vacaciones o licencias de los empleados titulares. Esta modalidad es útil para las personas que están desempleadas, durante un corto tiempo pueden demostrar sus habilidades y tener la posibilidad de mantenerse visibles en el mercado laboral.
  • Ofertas de empleo permanentes. Las empresas que no tienen vacaciones colectivas y las que ofrecen servicios y productos que se mantienen a lo largo del año, siempre están publicando ofertas en sus portales de empresa o en las redes sociales.
  • Diciembre es uno de los meses en los que  hay mayor contratación en el sector público.

La búsqueda de empleo es un trabajo de tiempo completo, así que durante las vacaciones debes estar atento porque la oportunidad deseada, puede llegar en cualquier momento.

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¿EQUIVOCARME……….? QUE HORROR!!!

En una sociedad que  rinde culto a la perfección, es imperativo ser listo para no quedar mal ante los ojos de quienes juzgan el actuar ajeno con el cristal de su  propia perfección. Se ha satanizado tanto la equivocación, que es difícil encontrar personas con la valentía de aceptar los errores y aprender de ellos para potenciar su liderazgo personal.

En las culturas altamente innovadoras como es el caso del Silicon Valley, existe una práctica muy bien vista y es la de hablar con naturalidad de los fracasos,   en algunos casos lo hacen hasta con orgullo; enumerar los fracasos es  mostrar la fortaleza de la que está hecho el innovador y hace parte de su hoja de vida,  algo que se hace con naturalidad porque la gente en estas culturas de gran desarrollo e innovación entiende al fracaso como una oportunidad de aprendizaje y no como un  castigo social.  En nuestra sociedad que rinde culto a la perfección, cuando a una persona no le va bien en un proyecto o en una empresa  es castigado duramente,   se le tilda de fracasado  y se le recrimina;   raramente a una persona que ha fracasado,  se le pide que hable de lo sucedido y comparta su experiencia,  pocas veces se le anima a volver a intentarlo y mucho menos  se le tiene en cuenta para participar de un ascenso o nuevo proyecto.

Aceptar la equivocación es la forma de aprender del error, sin embargo,  para algunas personas este paso es bastante difícil y tiene su arraigo en el entorno social; no es fácil aceptar que nos equivocamos cuando pertenecemos a una familia o empresa que recrimina y pone veto a nuestro actuar,  no es fácil poner al descubierto nuestras incompetencias en un círculo donde todos se creen tan perfectos y son tan duros con el actuar ajeno. Una muestra de este arraigo social está claramente reflejado en una  región de mi país, donde se escucha la siguiente frase: ”Primero muerto que confeso”. 

Acepta tus errores,  aprende de ellos y suelta lo que pasó, inicia  un nuevo reto y  vive  ligero de equipaje.

Creando Vacío

El vacío  en nuestra cultura se asocia  con:   escasesnecesidad y ausencia. Es muy común escuchar el término “Tengo los bolsillos vacíos”  para indicar la escases de dinero,     otra afirmación utilizada es   “Estoy vacío”  para indicar la falta de alimento físico o espiritual;     “Siento un gran vacío”  puede denotar la ausencia de alguien o algo que ya  no se encuentra con nosotros.  Este vacío puede estar asociado  a un sentimiento de apatía  y aburrimiento,  que puede generar diversos tipos de desórdenes emocionales.    En Occidente el vacío es demeritado;   Aristóteles  y sus seguidores hablan del “Horror al Vacui”  donde sostienen que la naturaleza odia al vacío”

Para las culturas orientales, el vacío tiene una connotación positiva puesto que está asociado a un estado de realización;  “El Tao es vacío,  entonces, aunque se lo use no se colma”.  El budismo también tiene al vacío como la realidad esencial de las cosas (Sunyata).  En Oriente el vacío es muy valorado y es sinónimo de presencia.

Esta  historia,  ilustra hermosamente el concepto oriental de vacío.    “Un erudito tenía extensos antecedentes en los estudios budistas y era un experto en la materia. Vino a estudiar con un maestro Zen y después de darse los saludos correspondientes, le pidió que le enseñara Zen. Entonces el erudito comenzó a hablar de sus extensos antecedentes doctrinales. Hablaba y hablaba acerca de las tantas Sutras que había estudiado.   El maestro Zen escuchaba pacientemente y entonces comenzó a hacer té. Cuando estaba listo, empezó a verter el té en la taza del erudito hasta que comenzó a derramarse y cayó al piso. El erudito vio lo que estaba pasando y dijo en voz alta: – ¡Para, para! La taza está llena; No puedes ponerle más.  El maestro dejó de verter y dijo:- Tú eres como esta taza; estás lleno de ideas, más ideas y opiniones. Tú vienes y pides que te enseñen pero tu taza está llena; no puedo echarte más.   Antes de que yo te enseñe tienes que vaciar tu taza.!”

Crear vacío,  es abrir espacio para que entren cosas nuevas a nuestra vida,  darnos la oportunidad de aprender cosas nuevas,  disponernos para recibir lo que el universo tiene para nosotros.

Alguna vez te has parado frente al closet lleno de prendas y has expresado “¡No tengo nada que ponerme!”;     esto generalmente pasa  porque estamos llenos de prendas que hace rato no usamos,  la talla 8 que guardamos a ver si algún día rebajamos esos kilos de más,  los zapatos que nos han acompañado hace tanto tiempo pero que ya no están en buen estado,  las prendas que guardamos por si alguna vez vuelve la moda,   en fin,  un armario lleno de cosas que no usamos y que pueden servir a otros que no tienen nada que ponerse.  Vaciar el closet es una de las cosas sencillas por las que podemos empezar a crear vacío,  que salga la ropa vieja para que la nueva pueda llegar.

Si sientes un gran vacío,  entonces aprovéchalo,  puedes  llenarlo de belleza, de amor,  de color,  de conocimiento,  y de felicidad.  Solo tú puedes llenarlo,  no esperes que alguien de fuera lo llene por ti.