Sea lo que fuere que hagáis, hacedlo con el corazón

Servir a la humanidad con nuestras acciones, nuestras emociones y nuestros pensamientos.

 Cuando derramáis vuestra fuerza para ayudar, tiene que haber resultado, tanto si podéis verlo como no.

Por esto debéis actuar rectamente, por consideración a lo recto, no con esperanza de recompensa; debéis trabajar por consideración al trabajo, no por la esperanza de ver el resultado; debéis entregaros al servicio del mundo, porque lo amáis y no podéis dejar de entregaros a él.

No es frecuente encontrar a quien no tenga ya ninguna reserva, que desee entregarse por completo al servicio del maestro, que no se detenga ante nada, y que lo dé todo. Es raro encontrar personas así; pero las que tuvieran esta cualidad progresarán mucho y rápidamente.

No nos corresponde corregir opiniones ni rectificar a nadie que pueda estar equivocado.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *