Dar el primer paso

Cada que nos enfrentamos a situaciones adversas o que implican una toma de decisión, tenemos dos opciones: actuar y buscar la forma de superar el impase o quedarnos esperando a que otros actúen y sean los que tomen la decisión; con la experiencia vamos aprendiendo que es mejor afrontar las situaciones adversas y buscar la forma de sobreponernos a los momentos difíciles, cuanto más rápido actuemos más fácil será encontrar una solución y alcanzar el bienestar; esta es una de las mejores formas de tomar el control de nuestra vida y vivir con menos estrés y preocupación.

Dar el primer paso es la forma de salir de una situación para abrirnos a las posibilidades que nos ofrece comenzar algo nuevo, con la ilusión de que podamos superar el pasado, dejar las incomodidades y vivir mejor. Las emociones que acompañan al primer paso a la acción son diversas y dependen da cada persona y de la situación por la que esté atravesando, sin embargo, es importante tratar de alinear nuestra emocionalidad hacia lo positivo, para salir fortalecidos y liberados.  Perdonar es supremamente importante al dar el primer paso, esto implica un acto de amor con nosotros mismos, cuando perdonamos nos liberamos del odio y el rencor que corroe nuestro corazón; otra emoción es la esperanza, que puede parecer ambigua porque se presenta como negativa y positiva, al ser una emoción que surge cuando estamos pasando por un mal momento, pero confiando en que todo va a cambiar y a salir bien.

Dar el primer paso no siempre es fácil, sobre todo cuando tenemos que doblegar el ego o enfrentarnos a una situación desconocida, sin embargo, después de hacerlo se nos volverá algo cómodo y nos ayudará a expandir nuestras posibilidades. Una de las preguntas que debemos hacernos siempre que estemos dudando de dar un paso es la siguiente “¿Qué es lo peor que puede pasar?”, si ya tenemos el NO, como una respuesta, todo lo que salga de allí en adelante será una ganancia.

 

Elogio a la Incertidumbre

La necesidad de tener certezas sobre lo que depara el futuro ha existido desde los orígenes de la humanidad, los antiguos consultaban el oráculo, invocaban a los muertos, examinaban las entrañas de los animales, leían las líneas de las manos y tenían contratados dentro de su círculo más cercano expertos en predecir el futuro. Esta necesidad nos sigue acompañando en la época moderna, querer saber ¿qué va a pasar?, para así poder tener mayores certezas de nuestro actuar y estar seguros de que la decisión a tomar es acertada; somos controladores por naturaleza y queremos tenerlo todo previsto e ir a la fija, necesidad de saber que va a pasar, para anticiparnos.

La incertidumbre es el grado de desconocimiento acerca de una condición futura, la ausencia de información o desacuerdo con la información que tenemos; es por lo tanto algo que no podemos controlar, no depende de nosotros y ésta es la causa de mayor frustración, sentir que las cosas suceden fuera de nuestro dominio. En el reino de lo inesperado cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, vivimos en un mar de cambios y es por esto que no alcanzamos a tener control de lo que ocurre a nuestro alrededor.  Acontecimientos inesperados suceden en la vida de cualquier persona y éstos solo toman sentido cuando se miran en perspectiva.

El cuento del granjero chino nos habla de cómo mirar las cosas en perspectiva

Un día, el hijo de un viejo granjero dejó, por descuido, la verja del establo abierta. El único caballo que tenían escapó. Todos los vecinos vinieron a solidarizarse: “¡Qué mala suerte!”

Sin embargo, el anciano no se inmutó, solo dijo: “Puede ser, puede ser”.

Al día siguiente, el caballo volvió al establo y trajo consigo otros diez caballos salvajes que le siguieron desde las montañas. Ahora el granjero tenía once caballos y se había convertido en el hombre más rico del pueblo. Todos los vecinos fueron a visitarlo y le dijeron: “Parece que al final fue un golpe de suerte que el caballo se haya escapado”.

El anciano solo les respondió: “Puede ser, puede ser”.

Al día siguiente, mientras su hijo estaba intentando domar a uno de los caballos, cayó y se rompió una pierna. Al acercarse el invierno, sin la ayuda del hijo en la granja, el anciano tendría que afrontar grandes problemas. Los vecinos le dijeron: “En el fondo, fue un error. Ahora tienes los caballos, pero no tienes a tu hijo para que te ayude. Es algo terrible”.

El padre, en vez de lamentarse, respondió: “Puede ser, puede ser”.

Al día siguiente, el ejército llegó al pueblo y reclutó a todos los jóvenes para luchar en una guerra suicida. Era posible que ninguno de ellos regresara a casa. Sin embargo, como el hijo del granjero tenía una pierna rota, no lo reclutaron y se quedó a salvo en el hogar.

Una vez más, los vecinos le comentaron la buena suerte que había tenido. Nuevamente el granjero contestó: “Puede ser, puede ser”.

Existen pocas certezas de las que podamos hacer gala a lo largo de nuestra vida, cada situación ofrece posibilidades y oportunidades futuras por eso siempre habrá un “Puede ser, puede ser”, solo que nos aferramos a lo conocido y a lo previsible, por miedo a no tener el manejo de lo que pueda ocurrir. Dentro de las pocas certezas con las que contamos los seres humanos, está el hecho de que algún día moriremos, el miedo a morir radica fundamentalmente en que es algo fuera de nuestro mando y carente de posibilidades futuras. Si entendemos que la muerte llegará cuando sea su momento y que no depende de nosotros postergar el día, podemos soltar este miedo y dedicarnos a lo que, si podemos dominar, vivir plenamente.

¿Cuáles son aquellas cosas que te generan incertidumbre?

¿Qué herramientas utilizas para gestionar el miedo al futuro?

 

La Escucha

La escucha es una  de las competencias más importantes que cualquier persona puede desarrollar.  Una buena habilidad para escuchar  redunda en mejores relaciones interpersonales,   facilita el aprendizaje y la transformación personal para lograr un mejor desempeño,  bien sea en la vida laboral, académica, personal o social.

Cuando aprendemos a escuchar al otro, le damos valor a la relación y por lo tanto otorgamos respeto a la dignidad humana . Escuchar bien, va más allá de oír, tenemos mucho ruido a nuestro alrededor, el oído capta todo el tiempo, pero quien realmente desarrolla la capacidad de escuchar, tiene la posibilidad de percibir no solo con su oído sino con todos los sentidos y emociones de su cuerpo.

Las personas que desarrollan esta capacidad,  permiten que el entorno impregne su ser y  se abren la oportunidad de recibir el conocimiento que cada ser está dispuesto a entregarle. Escuchar es entonces, permitir que el universo nos entregue su sabiduría para enriquecer nuestra propia vida.

Nuestra mente todo el tiempo está elaborando pensamientos, algunos de ellos son maravillosos y nos ayudan a ser creativos e innovadores, sin embargo, existen otros momentos en los cuales, nuestra mente nos juega una mala pasada y nos llena de pensamientos limitantes que se encargan de paralizarnos o acabar con nuestra autoestima. Debemos estar muy atentos a escuchar nuestros pensamientos y  los juicios que hacemos de nosotros mismos en las conversaciones personales.  La célebre escritora, Sor Juana Inés de la cruz en su dialogo interno llamaba a su mente “loca de mi casa” y es que es precisamente nuestra mente, la que generalmente domina y gobierna en nuestro cuerpo, por lo tanto, debemos decidir si le damos a nuestra loca un discurso poderoso e inspirador o limitante y destructivo.

Los bloqueos para escuchar suelen tener su origen en las limitaciones personales, en  los paradigmas sociales y en las historias que nos hemos contado desde niños. Cerramos la capacidad de escucha, cuando poseemos un ego tan grande y auto suficiente, que nos lleva a desechar el conocimiento que los otros pueden entregarnos para enriquecer nuestro propio ser.

Perdemos  capacidad de escucha, cuando estamos tan ocupados con los pensamientos, que no somos capaces de percibir lo que ocurre en nuestro entorno, caminamos  como zombies, sin permitir que la vida nos ilumine con su brillo.

 

 

Liderazgo Transformador

La capacidad de influir para lograr cambios personales, empresariales y sociales de forma sostenible, es una de las competencias más importantes que puede ostentar un líder. No se requiere tener un cargo en una empresa o ejercer una posición destacada en la sociedad para ejercer un liderazgo transformador; éste se ejerce desde la disposición del servicio.

Las dinámicas que ayudan a movilizar los procesos de transformación social y empresarial se desarrollan cuando los líderes están en el terreno y logran identificar las problemáticas que viven los miembros de una comunidad, para así, plantear y entregar soluciones que se ajusten a estas necesidades.

He tenido la oportunidad de presenciar este tipo de liderazgo en una reciente visita a la comuna 13 de Medellín; allí en lo alto de la ciudad, un grupo de jóvenes orgullosos de su tierra, realizan un trabajo de intervención artística, buscando transformar la ciudad en un mejor lugar para las futuras generaciones. En este paseo pude recorrer las empinadas calles llenas de graffiti, ver un espectáculo de música urbana en una barbería y subir a la cima de la montaña utilizando las escaleras eléctricas que prestan un servicio comunitario, para luego disfrutar de la mejor vista de la ciudad. Estos jóvenes, tal vez no tienen un cargo, ni son poseedores de grandes capitales económicos, pero lo que sí tienen en abundancia son ganas de trascender y generar un cambio positivo para su comunidad.

El liderazgo transformador, es el que facilita los procesos de innovación, propicia nuevas opciones en torno al desarrollo sostenible y genera inspiración en los seguidores, para que ellos, puedan desarrollar sus talentos y convertirse en la mejor versión de sí mismos.

Por una Ética de Urgencia

Fernando Savater, nos entregó en su libro Ética de Urgencia, unos buenos argumentos para reflexionar en torno a la corrupción, las nuevas tecnologías, el capitalismo y los retos que tendrán que administrar las nuevas generaciones.  En un mundo deslumbrado por la rapidez, el dinero fácil y el poder a costa de todo, los administradores, líderes, padres y comunidad en general, nos vemos abocados a fortalecernos en valores y principios éticos.

El desarrollo sostenible, es posible cuando empresas y profesionales trabajan en un marco de valores éticos; los códigos deontológicos o también llamados códigos profesionales, definen principios y valores que deben seguir los individuos en su actuar profesional; cuando estos principios no acompañan a las personas, se pueden presentar situaciones de corrupción y detrimento del capital social.

Los valores y principios éticos se forjan desde la primera infancia y se fortalecen en la relación e interacción con las personas de nuestra cotidianidad; el entorno juega un papel importante en las elecciones que tomamos los seres humanos, sin embargo, unas buenas bases éticas se convierten en un elemento protector a la hora de tomar decisiones que pueden afectar de forma negativa a la sociedad, a las familias y a los propios individuos que acceden a recibir sobornos o realizar actos que van en contra del bienestar común por favorecer sus propios intereses.

Los hechos ocurridos en los últimos años y sobre todo la última semana, donde se ha evidenciado la corrupción en las más altas esferas de la sociedad, nos invitan a despertar de nuestra somnolencia y reflexionar sobre la importancia de una ética empresarial de urgencia.

“No hay demasiados momentos conscientes en nuestro día a día, pero de vez en cuando, algo ocurre e interrumpe nuestra somnolencia, nos obliga a pensar” Fernando Savater

 

SOLTANDO EL PASADO, ABRAZANDO EL FUTURO

Cuando la vida nos regala la oportunidad de enfrentar cambios, es normal sentir rechazo,   sin embargo,  éstos llegan aunque no los aceptemos,  así nos  disgusten o nos parezcan injustos. Para asumirlos,  es necesario aprender a fluir con la situación cualquiera que ésta sea, soltar el pasado y  aceptar lo que llega, de lo contrario, quedaremos sumergidos en una espiral de resentimiento y dolor que nos impedirá ver lo positivo que el cambio trae consigo.

Todo final implica un nuevo comienzo y este a su vez, algún día tendrá su propio final; así que lo más sano para nuestras emociones, es entender que la vida está compuesta de constante cambio y por lo tanto es necesario  aceptarlo y ver el lado positivo de cada momento. Todo ocurre para algo y en esto debemos enfocar nuestra energía. Cuando nos enfrascamos en el ¿por qué?, podemos caer en la posición de víctimas, entregando a otros la responsabilidad de nuestro destino, tratando de encontrar respuestas que tal vez nadie nos dará; cuando nos enfocamos en el ¿para qué?, tomamos el control, nos damos la oportunidad de ver nuevas posibilidades, reconstruir nuestra autoestima y salir fortalecidos de cualquier situación que se presente.

Reconciliarnos con el pasado es aceptar que lo vivido hizo parte de nuestra historia  y  fue el maestro que nos preparó para lo que somos y para lo que seremos en el futuro.    Para soltar el pasado y abrazar el futuro, debemos estar ligeros de equipaje, dejar las cargas que llevamos a cuestas, liberarnos del resentimiento, agradecer por lo vivido y aceptar amorosamente lo que llega a nuestra vida.

MAS LIMITES MENOS LIMITACIONES

Cuando de poner límites en la vida se trata, que no nos detengan las limitaciones.  Definir qué nos gusta, qué aceptamos, hasta dónde cedemos y cómo protegemos nuestra integridad física y emocional es algo fundamental para tener una vida equilibrada y emocionalmente sana.  Los límites hablan de nuestra identidad personal, de lo que estamos dispuestos a hacer y hasta donde somos capaces de entregarnos a una causa o persona sin afectar nuestra integridad; cada persona define sus propios límites y éstos son totalmente válidos, como actores principales de nuestra vida, somos los únicos responsables de definir hasta dónde somos capaces de reaccionar y asumir nuestros compromisos. Algunos quieren inspirarnos a ir más allá de lo que estamos dispuestos a hacer, nos invitan a romper los límites y dar más del 100 para lograr las metas, este puede ser un loable propósito para que seamos mejores y logremos alto desempeño, sin embargo, cada quien define cuál es el sentido de su vida y a qué le quiere apostar.  No es una carrera es la vida.

¿A qué deberíamos poner límites?

  • A lo que nos roba la energía positiva y la tranquilidad, aquellas personas o situaciones que nos perturban y no nos permiten vivir tranquilos. Seguramente te has encontrado alguna vez en la vida con personas que en cada encuentro te hablan de lo terrible que es el mundo o aquellos que se quejan de todo lo que les ocurre, otros que critican todo lo que haces, en fin, cualquier persona que tenga una visión negativa de la vida nos puede sumir a nosotros también en una espiral de negativa, a este tipo de personas hay que ponerles límites en nuestra vida.
  • A quienes afecten nuestra integridad física o mental. Debemos evitar a toda costa permanecer en una relación de víctimas y victimarios, en el momento que alguien o algo esté en contra de nuestros valores, debemos actuar como protagonistas de nuestra vida y defender lo que somos y lo que creemos.
  • A quienes nos imponen sus prioridades.  Tal vez, una de las palabras más difíciles de decir para algunos es “NO”; esto lo he observado cuando converso con personas,  que están agobiadas por tareas que no les corresponde o relaciones en las que no quieren estar, han dejado a un lado el poder de la negación, porque consideran que si lo hacen, pierden valor ante los otros; nos hemos acostumbrado a ver el NO como algo negativo no como una negativa a algo que nos puede generar problemas a futuro;  cuando decimos NO,  ponemos un límite; es mejor un NO responsable a un SI con sufrimiento o incumplimiento,  esta es una palabra que nos puede ahorrar muchas cargas innecesarias.

Las limitaciones en cambio sí que las debemos eliminar de nuestro camino, debemos trabajar con toda nuestra fuerza para vencerlas, porque están en nuestra mente y dependen totalmente de nosotros mismos.

¿Qué hacer para eliminar las limitaciones?

Reconocer nuestras fortalezas.  Trabajar desde nuestras fortalezas, ayuda a mejorar la percepción que tenemos sobre nosotros mismos.

 

Diseño de talleres de formación – El aprendizaje

El aprendizaje es un aspecto ampliamente disertado por diferentes disciplinas del conocimiento, ha tenido abordajes desde la medicina y la neurociencia para entender desde la biología  cómo es el desempeño del  cerebro humano,   desde la sicología para entender los comportamientos humanos frente los retos de conocimiento, la sociología ha evaluado cómo se comportan las comunidades y cómo aprenden los seres humanos en diferentes grupos y contextos  y la pedagogía dedica gran parte de sus tratados a entender  y buscar la mejor forma de llegar a los grupos o personas para que éstos logren asimilar los conceptos que se imparten.

Aprendizaje desde la perspectiva biológica.

El aprendizaje desde la perspectiva biológica,  es una reacción química del cerebro a los estímulos que recibe  a través de los diferentes sentidos de  visión, oído, tacto, olfato y  gusto;  estas percepciones pasan al cerebro en forma de vibraciones eléctricas a nuestra memoria de fijación y de allí pasan a la memoria de corto plazo,  esta memoria es capaz de retener información por aproximadamente unos  45 minutos.  Los datos pasan de la memoria de corto plazo,  a través de otro filtro  que los transforma en información mediante una reacción química, que se encarga de almacenar la información en la memoria de largo plazo.  Cuando la memoria de corto plazo está ocupada en su proceso, puede llegar a saturarse de información y por lo tanto  se produce el agotamiento,  requiriendo así un  tiempo de descanso,  es por ello que nos recomiendan realizar pausas cada cierto tiempo,  con el fin de darle oportunidad a la memoria para que se recupere y pueda seguir asimilando los conceptos nuevos.

 

Los  procesos químicos que requiere realizar nuestro cerebro demandan grandes cantidades de energía,  es por ello que el aprendizaje resulta más complejo cuando estamos cansados o hemos dormido mal;  también después de las comidas fuertes,  porque el cuerpo debe dedicar toda su energía a los procesos químicos que requiere la digestión.   Después del almuerzo es usual que  experimentemos la llamada marea alcalina,  que se define como el incremento pasajero del pH plasmático y urinario como consecuencia de la llegada de grandes cantidades de bicarbonato a la sangre y la pérdida concomitante de iones cloruro, todo aquello, a consecuencia de la liberación de hidrogeniones hacia la luz gástrica. Este evento metabólico se produce minutos después de iniciada una comida y es probablemente, la principal responsable de esa sensación de lasitud y ligera somnolencia que se siente después de consumir nuestros alimentos.

Otro factor que afecta los procesos cognitivos, está relacionado con la división del cerebro en dos hemisferios: El izquierdo responsable de la lógica, el lenguaje, los números,  el análisis, y  detalle paso a paso;  la parte derecha,  se encarga de las emociones,  lo visual, la intuición, la fantasía, la que diseña conceptos y admite las contradicciones.  Se podría decir que la parte izquierda es la cognitiva y la derecha la afectiva.

 

Herramienta- El código 10 para la toma de decisiones

Códigos 10,  son palabras codificadas destinadas a representar nombres, lugares, situaciones y frases comunes de manera rápida y estandarizada en las comunicaciones vocales; fueron muy utilizados en los cuerpos policiales y para las transmisiones de radiofrecuencia,   ante un llamado de código 10 se debía tomar una decisión de acción de forma rápida y oportuna.  Estos códigos han desaparecido,  debido a la incursión de nuevas tecnologías de comunicación.

En la numerología el 10-10-10 representa el comienzo en un nivel espiritual. Al igual que la exaltación antes del nacimiento, representa la transformación espiritual que viene de antes del cambio físico. La falta de preparación para el cambio, especialmente cuando no estamos seguros de lo que está llegando, desemboca en inquietud, falta de seguridad, e incluso miedo.

Vivimos abocados a una constante rutina, lo cual no está ni bien ni mal,  es solo  rutina; cada quien debe evaluar si ésta le  ayuda a alcanzar su felicidad o al contrario lo está convirtiendo en  esclavo. Si eres infeliz en tu trabajo,  con tu estado físico o con tus relaciones,  si   sientes que  estás enfermando,  que aquello que haces  no te ayuda a crecer y a desarrollarte plenamente,  pregúntate ¿Por qué sigo haciendo algo que no me ayuda a crecer como persona, no me produce bienestar  y  no me permite ser feliz?  La esclavitud se acabó hace muchos años, podemos ser libres y felices.

El individuo que hace las mismas cosas siempre, tendrá el mismo resultado siempre. Por lo tanto si el resultado que estás obteniendo no te llena de satisfacción y logro,  algo debe cambiar.

Como bien nos lo enseñó Albert Einstein, para obtener resultados diferentes debemos hacer cosas diferentes y aún más importante debemos ser diferentes. Cada que aprendemos algo nuevo, cuando nos abrimos a nuevas oportunidades,  en el momento que  entendemos la existencia de otras formas de solución y aceptamos  que no somos los únicos con la verdad absoluta,  nos convertimos un individuo con mayores posibilidades de obtener nuevos y mejores resultados.

 

Al declararnos como un “aprendiz permanente”,  nos damos permiso de ver diferentes maneras de hacer las cosas, de   entender que no tenemos la vedad absoluta  y nos damos la oportunidad obtener  cada día nuevos y mejores resultados.

Susy Welch, en su libro 10-10-10,  nos invita evaluar las decisiones que tomamos utilizando las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las consecuencias de mi decisión en 10 minutos?,  ¿Qué impacto tendrá en   10 meses?, ¿Qué pasará en  10 años?

El código 10,   te invita a mirar los cambios como una oportunidad de aprendizaje permanente,   un llamado a dejar la esclavitud y tomar el control de tu propia vida.

 

Herramienta – Administrando el tiempo

Empezar el día con la actividad de mayor valor,   tiene un impacto positivo en la planeación y en la obtención de resultados sobresalientes.   La regla del 80/20 aplicada a la administración del tiempo, nos enseña que el 80% del tiempo que utilizamos en tareas secundarias nos sirven para producir el 20% de nuestros resultados, mientras que el 20% que utilizamos en tareas de mayor valor nos ayudan a producir el 80% de nuestros resultados superiores.

El primer y más importante paso para realizar una buena priorización es definir el propósito de nuestra labor, solo así podremos identificar cuáles son las tareas que vale la pena realizar a fin de cumplir con nuestro objetivo final. Una vez identificado el propósito, identificaremos con mayor claridad, cuáles son nuestras tareas de mayor importancia.

Ejercicio para priorizar:

  1. Realiza la lista de las tareas para el día.
  2. Identifica en cada una de ellas, cual es el objetivo o meta al que apuntan y agrúpalas por objetivos si es necesario.
  3. Realiza una calificación de urgencia e importancia en cada una de las tareas. (Importante es la tarea que apunta directamente al objetivo, urgente es la tarea que tiene un plazo o requiere atención pero no necesariamente es la que te lleva al éxito)
  4. Lleva la lista de actividades a la siguiente herramienta y procede a priorizar tu día.

Evalúa tu gráfica y toma acciones en cada cuadrante:

  • Las tareas que queden en el cuadrante A, las debes realizar lo más pronto posible.
  • Las tareas que quedan en el cuadrante B, son importantes pero no urgentes, así que puedes realizar un plan de trabajo para concluirlas.
  • Las tareas del cuadrante C, de mucha urgencia pero poca importancia debes delegarlas a otra persona, puesto que estas son las que no dejan tiempo para concentrarte en lo realmente importante.
  • Las tareas que quedan en el cuadrante D, ni importantes ni urgentes, deben ser desechadas.